Domingo Guzmán Huamán Sánchez no solo escribió poesía: construyó cultura desde el barrio y la comunidad, con un compromiso sostenido por las tradiciones andinas, la educación y el arte popular. Su legado continúa despertando reconocimiento en Áncash, donde voces del sector cultural y educativo han propuesto que una calle o espacio público lleve su nombre.
Uno de los impulsores de esta iniciativa es el exdirector regional de Cultura, José Salazar Mejía, quien compartió con Guzmán varias etapas de su vida profesional, especialmente en las décadas posteriores al terremoto de 1970. “Fue una persona con un compromiso genuino por su tierra. Rescató danzas, mitos y memorias colectivas que llevó al escenario con obras de teatro y recitales de poesía”, señaló.
Cultura desde las raíces
Guzmán nació en Cochapetí, distrito de Cotaparaco, en la provincia de Recuay, y desde allí promovió expresiones culturales tradicionales que hoy forman parte del patrimonio local. Fue conocido por sus presentaciones en la plaza del Templo San Francisco de Huaraz, donde cada Navidad organizaba recitales y dramatizaciones de relatos míticos andinos.
Aunque tuvo una breve participación política como militante del APRA en los años ochenta, su legado está más vinculado a la formación artística, la educación popular y el impulso de espacios culturales desde la base social.
“No se trata de un gesto simbólico, sino de reconocer a alguien que supo construir cultura con humildad, desde el barrio y la comunidad”, sostuvo Salazar al insistir en que el municipio debería considerar el homenaje.
El nombre de Domingo Guzmán sigue presente en las memorias de quienes participaron en sus talleres, escucharon sus poemas o asistieron a sus puestas en escena. Para muchos, su figura representa una resistencia cultural silenciosa, pero profunda, en una región donde lo tradicional y lo popular aún luchan por mantener su espacio.

