El sacerdote Luis Gordillo, de la Diócesis de Huaraz, señaló que la muerte de José Eduardo Velásquez Tarazona representa “una gran pérdida para la Iglesia”, al recordar su trayectoria como obispo caracterizado por la humildad y el servicio a la comunidad.
“Nos queda el recuerdo de un obispo que se distinguió por su sencillez, un hombre muy sencillo. No fue perfecto, como cualquier persona, pero su principal virtud fue su humildad”, manifestó el sacerdote, al destacar que esa actitud marcó su relación con fieles y clero durante años.
Gordillo indicó que conoció a monseñor Velásquez desde su ingreso al seminario, hace más de cuatro décadas, cuando este se desempeñaba como vicario parroquial en San Pedro de Carhuaz y posteriormente como rector del seminario. Recordó también que el exobispo cumplió 25 años de vida episcopal y 50 años de sacerdocio, celebraciones que se realizaron poco antes de que presentara su renuncia por edad.
Otro aspecto resaltado fue su cercanía con las comunidades rurales. El sacerdote recordó que monseñor Velásquez hablaba quechua con fluidez, lo que le permitió comunicarse directamente con la población en su propio idioma. “La gente lo escuchaba con agrado, eso también reflejaba su humildad”, señaló.
Respecto a su labor pastoral, Gordillo mencionó que una de sus mayores preocupaciones fue la culminación de la Catedral de Huaraz, proyecto que siguió de cerca incluso durante sus últimos días. Según relató, el exobispo se mantenía atento a los avances de la obra y expresaba su deseo de verla concluida.
El sacerdote indicó que la población debe recordar a monseñor Eduardo Velásquez como un pastor sencillo y cercano, cuya vida estuvo marcada por la entrega a la Iglesia y al pueblo, especialmente a los más humildes.

