
La Liga Departamental de Fútbol de Áncash (LIDEFA) vuelve a situarse en el centro de la polémica. Una vez más, su deficiente gestión administrativa y organizativa termina golpeando directamente a los clubes, dejando en evidencia una dirigencia que, lejos de asumir errores, opta por decisiones improvisadas para intentar limpiar su imagen.
El caso del Club Sport Ayash Huamanin es el reflejo más reciente de este desorden institucional. Debido a fallas en la coordinación y fiscalización por parte de LIDEFA, el club huarino fue declarado responsable de una supuesta infracción al reglamento, al no contar con ambulancia durante el partido de vuelta disputado en el Estadio Rosas Pampa frente al C.D. América de Tepo. Una situación que, según diversas voces del ámbito deportivo, debió ser prevista y supervisada oportunamente por la organización del certamen.
Como consecuencia de este hecho, la Comisión de Justicia de la LINAFA resolvió descalificar al Club Sport Ayash Huamanin de la Etapa Nacional de la Copa Perú 2025, una sanción que generó malestar, indignación y serios cuestionamientos en la afición ancashina, que vio cómo un club era castigado severamente por errores que no le eran atribuibles en su totalidad.
Lejos de realizar una autocrítica o asumir responsabilidades, la tarde del último sábado, durante la Asamblea Anual de Bases, LIDEFA tomó una decisión que ha sido catalogada como un intento de “lavado de cara”. La entidad departamental resolvió otorgarle al Club Sport Ayash Huamanin un cupo directo a la Etapa Departamental de la Copa Perú 2026, permitiéndole participar como Huari 3.
Para muchos dirigentes, hinchas y analistas deportivos, esta medida no corrige el daño causado ni repara la injusticia cometida, sino que confirma una preocupante forma de administrar el fútbol regional: decisiones de último momento, parches administrativos y ausencia total de planificación.
El fútbol ancashino sigue pagando los platos rotos de una dirigencia que no aprende de sus errores y que, año tras año, repite los mismos vicios. Los clubes, jugadores e hinchas merecen respeto, transparencia y una organización seria que esté a la altura de la pasión que despierta el deporte rey en la región.
Áncash merece un fútbol mejor gestionado. Y eso empieza por asumir responsabilidades, no por ocultarlas.

