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Editorial | Carnaval Huaracino 2026: más que fiesta, reencuentro de identidad

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Editorial | Carnaval Huaracino 2026: más que fiesta, reencuentro de identidad

Más que jolgorio, el carnaval es un reto que puede mostrar que el pueblo puede organizarse, unirse y proyectarse hacia algo mayor.

Volvimos a encontrarnos en las calles, no solo para celebrar, sino para reconocernos como región. El inicio del Carnaval Huaracino 2026 no solo ha devuelto el jolgorio a la ciudad: ha reactivado una identidad compartida en todos los rincones de Áncash. Después de años marcados por la incertidumbre y el desorden, esta edición se abre bajo una premisa que merece destacarse: orden y seguridad. Eventos multitudinarios como la elección de la reina y el tradicional Rompe Calle han transcurrido sin incidentes, lo que representa no solo un alivio, sino un logro colectivo.

Este buen arranque no es casual. Responde a la madurez de nuestros barrios. Las agrupaciones han cumplido con puntualidad, respeto a los acuerdos y compromiso con la organización. Es una señal clara de que cuando las reglas se construyen entre todos, se cumplen con orgullo.

La participación masiva es, sin duda, el otro gran protagonista. Es alentador ver cómo, dejando atrás las diferencias que marcaron el cierre de la edición pasada, barrios emblemáticos han regresado a la calle. Saludamos el retorno de Los Libertadores a la Liga A, así como la decisión de La Soledad y El Milagro de sumarse como invitados, aunque haya sido a última hora. Su presencia reafirma una verdad esencial: la fiesta del pueblo está por encima de cualquier desencuentro.

Hemos visto a niños, jóvenes y adultos movilizados no solo por la alegría, sino por algo más profundo: la identidad. En el Grupo A se respira competencia de alto nivel, mientras que en el Grupo B se vive la pasión del ascenso, como en una liga popular de fútbol. Esa misma energía espera replicarse este domingo con la Fiesta de Cruces, el vibrante Martes Guerra y el tradicional Entierro del Ño Carnavalón.

Pero el carnaval no debe mirarse solo hacia adentro. Hoy que la región cuenta con vuelos aerocomerciales y una carretera mejorada hacia Lima, esta fiesta también debe proyectarse hacia fuera. El turismo que genera el carnaval puede y debe ser un termómetro para la Semana Santa que se avecina. Convertir esta experiencia en un producto cultural de calidad es tarea compartida: de las autoridades, los barrios, los medios y cada ciudadano que sale a las calles.

Y aunque celebramos este inicio auspicioso, también debemos ser claros: el orden logrado aún es frágil. El reto será sostener esta organización y respeto hasta el final. Porque el orden no debe ser la excepción, sino la nueva costumbre.

Hacemos un voto para que esta fiesta no se quede solo en el jolgorio. Que el carnaval sea, también, un reencuentro ciudadano. Que la capacidad de organización y unión que mostramos para celebrar, sea la misma que utilicemos para enfrentar los grandes retos que nos esperan como provincia y como región.

Si podemos unirnos para celebrar, también podemos hacerlo para transformar.

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