La Fiscalía Penal Especializada en Derechos Humanos informó que aún permanecen 36 restos óseos sin identificar, correspondientes a víctimas de la violencia política, los cuales se encuentran en proceso de análisis en la División Médico Legal, a la espera de los resultados que permitan su posterior restitución a los familiares.
La información fue brindada en el marco de la primera restitución de restos óseos realizada a la familia de Braulio Herrera Jaramillo, víctima de la violencia terrorista ocurrida en 1990. Previamente, se efectuó el armado de los restos y se programó la restitución digna en la Catedral de la ciudad de Huaraz, como parte del proceso de reparación a los deudos.
Según precisó la Fiscalía, la investigación de este caso tomó varios años debido a la dificultad para ubicar las fosas comunes donde fueron enterradas las víctimas, sin que se contara inicialmente con una localización exacta. Tras la recuperación de los restos, se realizaron los análisis correspondientes con apoyo del Ministerio Público, la División Médico Legal y un equipo forense especializado.
Los hechos que originaron la investigación ocurrieron en el centro poblado de Huaracillo, provincia de Huacaybamba, donde integrantes de Sendero Luminoso asesinaron a nueve personas en una primera acción, y posteriormente a otras decenas de pobladores. La identificación de las víctimas ha sido posible gracias a la participación activa de los familiares, quienes aportaron información clave como prendas de vestir, características físicas y otros elementos relevantes.
Las pruebas forenses fueron realizadas en la ciudad de Ayacucho, al contar con el laboratorio especializado necesario para este tipo de análisis. La Fiscalía señaló que los 36 restos óseos pendientes de identificación también provienen de la zona de Huaracillo y que el trabajo de búsqueda, análisis e identificación continuará de manera permanente.
La representante del Ministerio Público reafirmó que esta labor busca garantizar el derecho a la verdad y brindar tranquilidad a las familias de las víctimas, permitiéndoles acceder a una sepultura digna y cerrar un prolongado proceso de espera.

