Cuarenta años de promesas, tropiezos e indiferencia. Hoy, por fin, Chinecas tiene su viabilidad técnica. El anhelo postergado de los ancashinos ha logrado, al fin, su partida de nacimiento formal: el “Nuevo Chinecas” ya existe en el papel y tiene luz verde. Pero ahora comienza lo verdaderamente difícil: la ejecución.
Es justo reconocer que ha sido la gestión del gobernador regional Koki Noriega la que logró destrabar el nudo gordiano, consolidando el perfil y trasladando el proyecto al Gobierno Central. ProInversión y el MIDAGRI ya aprobaron los estudios de preinversión. El balón está en cancha nacional.
Pero si la viabilidad es el nacimiento, la ejecución es el bautizo. Y sin bautizo, no hay proyecto.
Estamos en una fase crítica de transición, y la historia nos advierte: las transiciones matan proyectos. Con las elecciones en el horizonte, es imprescindible blindar a Chinecas de la politiquería y del oportunismo. El proyecto debe avanzar gane quien gane.
Eso exige acelerar lo que hoy está atrasado: las mesas técnicas y, sobre todo, el saneamiento físico-legal de los terrenos. La Ley N.º 32168 es clara: delimitar, cercar y proteger. Sin seguridad jurídica, habrá más invasiones, más tráficos y más retrocesos. La misma ley también apunta al futuro: los terrenos no agrícolas deben ir a centros de innovación y valor agregado. Chinecas no puede ser solo agroexportación. Debe ser agroindustria.
En un reciente evento organizado por la Cámara de Comercio de Áncash, Yaco Rosas —director de proyectos de ProInversión— detalló que el “Nuevo Chinecas” llegará hasta Huarmey, incluirá reservorios en Casma y Huarmey, y ejecutará represas como La Huaca. La inversión es multimillonaria. El impacto regional, enorme.
Aquí entra el realismo político. Aunque el proyecto se estructuró inicialmente como una APP, ahora el Ejecutivo apuesta por un acuerdo Gobierno a Gobierno (G2G). ¿Se pierde autonomía regional? Sí. ¿Pero se gana eficiencia y blindaje político? También.
Como decía Deng Xiaoping: “No importa el color del gato, con tal que cace ratones.”
Y si el G2G garantiza ejecución, es el camino correcto.
La exigencia ciudadana debe ser clara: queremos el cronograma firmado, no anuncios. El acuerdo con el Estado extranjero debe cerrarse antes de que acabe el actual gobierno transitorio, para dejarlo atado como política de Estado.
Señor gobernador regional, le tomamos la palabra y reconocemos su mérito por destrabar el perfil. Pero recuerde: ese fue solo el primer peldaño. Lo más difícil empieza ahora.
Porque Chinecas es viable, sí, pero sigue siendo vulnerable.
Y en las transiciones es donde los proyectos se salvan o se mueren.
Esta vez, depende de nosotros que sea la vencida.

