En estas elecciones, el elector encontrará una cédula con decenas de símbolos políticos. Solo en la contienda presidencial, 36 partidos buscan llegar al poder. Pero hay un detalle clave que muchos votantes desconocen: no todos los votos se traducen automáticamente en representación en el Congreso.
La razón está en la valla electoral, un requisito legal que actúa como filtro y que define qué organizaciones políticas acceden al Parlamento y cuáles quedan fuera, incluso si obtienen votos
El filtro que define qué partidos sobreviven
La valla electoral es el umbral mínimo que una organización política debe alcanzar para obtener representación parlamentaria y conservar su inscripción vigente.
En el nuevo Congreso bicameral, este requisito combina dos condiciones obligatorias:
- Obtener al menos el 5% de los votos válidos a nivel nacional en cualquiera de las cámaras y
- Lograr representación mínima equivalente a 7 diputados o 3 senadores
Si un partido no cumple estas condiciones, no accederá a escaños en el Congreso, independientemente del respaldo que hayan obtenido sus candidatos en determinadas regiones.
Este mecanismo busca evitar una fragmentación excesiva del Parlamento y garantizar que las organizaciones políticas tengan un respaldo ciudadano mínimo.
Lo que esto significa para los candidatos de Áncash
En el caso de Áncash, el impacto es directo. El departamento elegirá cinco diputados, quienes integrarán la Cámara Baja del nuevo Congreso.
Sin embargo, el resultado no dependerá únicamente de los votos que obtengan los candidatos en la región. También será determinante el desempeño nacional de sus partidos.
En la práctica, esto significa que un candidato con respaldo en Áncash podría no llegar al Congreso si su partido no supera la valla electoral a nivel nacional.
Es decir, el sistema no solo evalúa candidatos, sino también el nivel de apoyo que recibe cada organización política en todo el país.
Más partidos que escaños disponibles
El nuevo Congreso estará conformado por 130 diputados y 60 senadores, lo que suma 190 escaños en total.
Frente a esta cifra, el número de organizaciones en competencia es significativamente mayor.
Esto implica que varios partidos quedarán fuera del Parlamento, no necesariamente por falta de votos en ciertos departamentos, sino por no alcanzar el umbral mínimo exigido por la ley en todo el país.
La valla electoral actúa, en ese sentido, como un filtro que define qué organizaciones logran consolidarse dentro del sistema político.
Un factor que también define el futuro de los partidos
Además de determinar la representación parlamentaria, la valla electoral influye en la continuidad de las organizaciones políticas.
Los partidos que no alcanzan el mínimo requerido enfrentan el riesgo de perder su inscripción, lo que limita su participación en futuros procesos electorales.
Por eso, el resultado de estas elecciones no solo definirá quiénes ocuparán los escaños del Congreso, sino también qué partidos permanecerán vigentes dentro del sistema político peruano.
Una decisión que va más allá de elegir candidatos
El 12 de abril, el elector no solo elegirá personas. También estará definiendo qué organizaciones políticas logran superar el filtro que exige el sistema electoral.
En regiones como Áncash, donde el número de escaños es limitado, este mecanismo será determinante para definir quiénes representarán finalmente a la región en el nuevo Congreso.

