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Editorial | Áncash no puede parar: ni Balcázar ni De Soto tienen licencia para la parálisis

El Congreso sorprendió al país al designar a José María Balcázar como presidente, en un proceso exprés que muchos califican como oscuro. Pero más allá del procedimiento, la tarea del nuevo mandatario no puede limitarse a convocar elecciones. Áncash —como todas las regiones— no puede volver al abandono.

Hay proyectos en marcha que no pueden congelarse por el cambio de timón en Palacio. Uno de ellos es el teleférico de Yungay, ya declarado viable por ProInversión, que debe ejecutarse sin excusas para reactivar el turismo en el Parque Nacional Huascarán. Otro es CHINECAS, que tras lograr viabilidad técnica y pasar a la modalidad de Gobierno a Gobierno, no puede quedar atrapado en la indiferencia ministerial. La continuidad debe garantizarse con cronograma cerrado antes de que culmine esta gestión de transición.

También está pendiente la deuda con los pueblos de los Conchucos, donde la falta de conectividad es una herida abierta. El tramo Huarochirí–Corongo, abandonado por contratistas y hoy en manos del MTC, debe recibir atención urgente. Las promesas no asfaltan caminos.

Pero lo más indignante es la indiferencia ante la crisis del río Casca, cuyas aguas siguen contaminadas tras el aluvión de 2025, afectando a más de 18 mil vecinos de Huaraz e Independencia. La gestión de José Jerí Oré fue incapaz de responder a esta emergencia. El expediente está listo: lo único que falta es decisión política. Si el nuevo Gobierno no actúa de inmediato, la protesta ciudadana será legítima.

En este contexto, los congresistas por Áncash no pueden seguir ausentes. No es momento de discursos de campaña ni de cálculos reeleccionistas: es momento de fiscalizar, empujar y cumplir hasta el último día. Ser autoridad es estar cuando se necesita, no solo cuando se vota.

Y ante el anuncio de que Hernando de Soto asumirá la Presidencia del Consejo de Ministros, el mensaje es claro: su prestigio no basta si no pisa las regiones. Las cifras y los planos técnicos son importantes, pero más lo es escuchar a la gente. La transición no puede ser sinónimo de parálisis.

Áncash no espera. Áncash exige.
La región no puede parar cada vez que Lima entra en crisis. Quien asume la presidencia del Perú, también asume los pendientes de sus pueblos.

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