El deslizamiento que se registra en el distrito de Yuracmarca continúa avanzando y ya alcanza parte de la zona urbana, generando afectaciones en viviendas, campos de cultivo y redes de agua y desagüe. La emergencia, que se mantiene activa desde el 28 de enero, presenta un movimiento progresivo del terreno que, según autoridades locales, se intensifica con el paso de los días.

Durante una reciente reunión con la población, marcada por reclamos y pedidos ante la magnitud del problema, funcionarios municipales informaron sobre las acciones adoptadas. El gerente municipal anunció que se otorgó la buena pro para la adquisición de tuberías de distintas dimensiones e insumos necesarios, con el fin de atender los daños en el sistema de agua potable y alcantarillado, afectados por las grietas y desplazamientos del suelo.
De acuerdo con el reporte actualizado, inicialmente se tenían 39 personas damnificadas; sin embargo, la cifra habría aumentado en el transcurso de los últimos días, mientras continúa el empadronamiento de afectados y el registro en el Sistema de Información Nacional para la Respuesta y Rehabilitación (SIMPAD). Tres viviendas fueron declaradas inhabitables y ya han sido abandonadas por sus ocupantes ante el riesgo latente.
Las autoridades locales indicaron que la capacidad de respuesta del municipio ha sido superada, por lo que se viene coordinando con el Instituto Nacional de Defensa Civil (INDECI) la gestión de mayor ayuda humanitaria y la posible intervención del Gobierno Central. Asimismo, se evalúa la implementación de un albergue temporal para reubicar a las familias en riesgo y evitar consecuencias mayores.
En paralelo, se realizan gestiones para que los agricultores afectados por la pérdida de cultivos puedan acceder a un bono de apoyo, debido a que el deslizamiento también ha impactado áreas productivas.
El alcalde provincial, según se informó, ha dispuesto el envío de maquinaria para continuar con la apertura y mantenimiento de vías nacionales, departamentales y vecinales afectadas por el movimiento del terreno. Mientras tanto, la población permanece en alerta, ya que el suelo continúa en constante desplazamiento y representa un riesgo permanente para viviendas y servicios básicos.

