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La minería ilegal no genera desarrollo para los territorios donde opera, advierte estudio

Uno de los argumentos más utilizados por los defensores de la minería informal en el país sostiene que esta actividad inyecta recursos directamente a las comunidades cercanas, aportando a la canasta familiar y al bienestar de quienes forman parte de esa modalidad de trabajo. Sin embargo, cuando se intenta traducir esa inyección de recursos en indicadores de desarrollo humano, los resultados muestran diferencias relevantes.

El estudio desarrollado por Videnza durante el 2025 y presentado en los primeros meses de este año analizó datos desde el 2018 en adelante. Según el informe, los distritos donde hay mayor presencia de minería no formal se han estancado o registran menores avances en indicadores de desarrollo económico y social respecto de aquellos con presencia de minería formal.

La presencia de minería en sus distintas modalidades se determinó mediante el cruce de cuatro registros: el catastro del REINFO / GEOCATMIN, el mapa de distribución de canon minero del MEF, el mapa de INGEMMET y la distribución territorial nacional del INEI.

La minería informal es mayoritaria

El registro contrastado identifica que existen 221 distritos con presencia predominante de minería informal, frente a 85 con minería formal. Los resultados mixtos se observan en 214 distritos donde predominan las operaciones formales y en otros 380 distritos donde coexisten ambas modalidades. En suma, el informe describe un territorio donde la minería informal tiene presencia extendida.

Una vez identificados los distritos y el tipo de minería que se practica en ellos, los profesionales de Videnza procedieron a comparar el Índice de Desarrollo Humano (IDH) que publica anualmente el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) para cada distrito del país.

El IDH mide el promedio de los logros de un área geográfica específica en tres dimensiones básicas del desarrollo humano: esperanza de vida al nacer, educación e ingreso per cápita del hogar. Las variables que componen el IDH a nivel distrital se estiman mediante modelos predictivos a partir del Censo y la Encuesta Nacional de Hogares del INEI.

Las conclusiones del estudio señalan:

Los distritos no mineros y aquellos donde predomina la minería formal registran en promedio los valores más altos de IDH en 2024.

Entre 2019 y 2024, los distritos con predominio de minería formal son los que, en promedio, más han incrementado su IDH. Les siguen los no mineros, los de predominio informal y los de coexistencia.

En contraste con los argumentos de quienes respaldan la minería artesanal y de pequeña escala no formal, el estudio indica que no se encontró evidencia que permita afirmar mayores niveles de desarrollo en los distritos donde esta actividad es predominante.

Asimismo, los datos analizados por Videnza señalan que los distritos con presencia predominante de minería no formal no muestran mejoras diferenciales en su desarrollo humano. Ni sus niveles de ingreso, ni su acceso a educación, ni su esperanza de vida crecen al ritmo que suele atribuirse en el discurso que defiende esta actividad. El informe precisa que estos resultados corresponden a análisis estadísticos comparativos y no establecen, por sí mismos, relaciones de causalidad directa.

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