La noche del 24 de febrero pasado, una camioneta que transportaba dinero en efectivo y lingotes de oro fue interceptada cerca de la vía de Evitamiento, a la altura del distrito de San Sebastián (Cusco). Dos vehículos bajaron diez personas armadas, dispararon al aire, obligaron a los ocupantes a bajar y luego se llevaron dos maletas con millones de soles y varias mochilas con oro.
Según la investigación fiscal, los delincuentes robaron 3 millones 100 mil soles, 650 mil dólares y 76 kilos de oro. Durante el asalto dejaron dos heridos de bala: el chofer de un bus que pasaba por la zona y un menor de edad.
El valor del oro
El valor del botín supera los 50 millones de soles. Setenta y seis kilos equivalen a casi 2.680 onzas. Si cada onza se cotiza en promedio en 17.000 soles, el oro robado supera los 45 millones de soles. Sumado al dinero en efectivo, el monto total del asalto alcanza una cifra excepcional.
En los primeros días se sabía poco del caso. No se había identificado a los afectados ni se había presentado una denuncia formal. Recién el 3 de marzo la Policía informó que el afectado acudió a denunciar el hecho y presentó documentos que sustentarían la compra del oro y el retiro del dinero de entidades financieras.
La audiencia
En la audiencia judicial del caso, la fiscal Úrsula Mamani Quispe señaló que el dinero y el oro pertenecían a dos empresarios: los hermanos Andrés y Juan Rubén Rodríguez Calderón. Ambos dirigen empresas dedicadas a la compra, venta y exportación de minerales.
Según la fiscalía, los empresarios habían acopiado los 76 kilos de oro entre el 13 y el 23 de febrero en Juliaca, Sandia y otras localidades de Puno. Esa región alberga uno de los mayores focos de minería informal e ilegal del país: el centro minero de La Rinconada, donde operan organizaciones criminales que controlan socavones y circuitos de comercialización del metal.
El caso también involucra a una policía. El general Virgilio Velásquez, jefe de la Región Policial Cusco, informó que una agente habría participado en el asalto. Hasta ahora han sido detenidos Wilfredo Pumahuallacca Zambrano, Mary Cruz Quispe e Inés Quispe, presuntos integrantes de la banda denominada “Los Gatilleros del Sur”. La fiscalía solicitó nueve meses de prisión preventiva mientras continúa la búsqueda de otros implicados.
Un patrón del oro ilegal
Más allá del robo millonario, el caso muestra rasgos similares a los descritos en el circuito del oro informal e ilegal. Un estudio de 2024 del Ministerio del Interior sobre la cadena de valor de la minería ilegal señala que el mineral suele venderse primero en los campamentos donde se extrae. Allí los trabajadores reciben pequeñas cantidades de oro como parte de su pago y las venden en tiendas instaladas en la zona.
Luego intervienen acopiadores que compran volúmenes mayores y trasladan el mineral hacia ciudades del sur o hacia la frontera con Bolivia. Cuando el volumen lo permite, el oro se lleva a plantas de beneficio donde se funde en lingotes y pasa a manos de intermediarios o exportadores.
En ese proceso, el mineral cambia varias veces de dueño, se mezcla con otros lotes y circula, muchas veces, mediante pagos en efectivo. Ese circuito dificulta rastrear su origen y facilita que el oro de procedencia ilegal se integre a cadenas comerciales mayores.
El asalto registrado en Cusco presenta rasgos similares a los descritos en ese circuito: transporte de grandes cantidades de mineral sin trazabilidad clara, uso de efectivo y exposición a redes criminales. La investigación fiscal continúa y las autoridades deberán reconstruir la ruta del dinero y del oro.