Una inspección de la Contraloría General de la República encendió las alertas en Áncash. El Hospital de Apoyo San Ignacio de Casma presenta graves deficiencias que comprometen la atención de pacientes, según el Informe de Visita de Control N.° 003-2026-OCI/0830-SVC, realizado entre marzo y abril de 2026.
El documento advierte que el área de emergencia opera sin condiciones básicas, con triaje realizado en pasadizos y sin privacidad para los pacientes. Además, no se publicó la programación médica correspondiente a marzo y no existe Unidad de Vigilancia Intensiva, lo que limita la respuesta ante casos críticos.
La situación se agrava por la falta de personal clave. Durante la inspección, no se encontró al médico programado en el área de medicina, y en gineco obstetricia no había profesional asignado. A ello se suma la ausencia de personal en Admisión, Trabajo Social y seguridad policial, mientras que un solo médico llega a cubrir varias especialidades.
En diagnóstico por imágenes, las falencias también son críticas. El hospital no cuenta con sala de mamografía y el servicio de ecografía opera con un equipo básico, sin mantenimiento registrado. En Rayos X, no hay médico radiólogo ni técnicos especializados, y se detectó que personal no autorizado realiza estudios sin licencia vigente, en un servicio que además carece de autorización formal.
Para la Contraloría, estas deficiencias no son aisladas. El caso de Casma refleja un problema estructural en el sistema de salud de Áncash, marcado por falta de inversión, supervisión y gestión. La entidad advierte que estas condiciones ponen en riesgo la calidad y continuidad del servicio para pacientes de Casma, Yaután, Comandante Noel y Buena Vista.
Las autoridades deberán adoptar medidas urgentes para corregir estas fallas, en un contexto donde la demanda de servicios de salud sigue en aumento y la población exige atención digna y oportuna.

