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Virus Coxsackie en Perú: síntomas que padres y colegios deben reconocer a tiempo

El aumento de casos del virus Coxsackie en el país vuelve a poner en alerta a padres de familia, docentes y cuidadores, debido a que esta infección viral se transmite con facilidad entre niños, especialmente en espacios escolares y centros de cuidado infantil. Según información sanitaria difundida a nivel nacional, los contagios reportados durante 2026 muestran un incremento frente al año anterior.

La enfermedad, conocida también como mano, pie y boca, suele presentarse con fiebre, malestar general, dolor de garganta, llagas en la boca y sarpullido en manos y pies. Aunque en la mayoría de casos evoluciona sin complicaciones, los menores pueden presentar molestias para comer o beber líquidos, lo que aumenta el riesgo de deshidratación.

¿Qué es el virus Coxsackie?

El Coxsackie pertenece al grupo de enterovirus y es una de las causas más frecuentes de la enfermedad de manos, pies y boca. De acuerdo con información médica especializada, se trata de una infección viral contagiosa que afecta con mayor frecuencia a niños menores de cinco años, aunque también puede presentarse en escolares, adolescentes y adultos.

La enfermedad no está relacionada con la fiebre aftosa que afecta al ganado, por lo que no se transmite a través de mascotas ni animales domésticos.

Principales síntomas del Coxsackie

Los síntomas pueden aparecer entre tres y seis días después del contagio. Al inicio, el cuadro puede confundirse con una gripe común, debido a la presencia de fiebre, dolor de garganta, decaimiento y pérdida del apetito.

Luego pueden aparecer llagas dolorosas dentro de la boca, principalmente en la lengua, encías y parte interna de las mejillas. También se pueden presentar erupciones o ampollas en las palmas de las manos, plantas de los pies, glúteos, piernas o zona del pañal.

¿Cómo se contagia?

El virus se transmite por contacto directo con saliva, secreciones nasales, heces, líquido de las ampollas o gotitas respiratorias expulsadas al toser o estornudar. También puede propagarse mediante objetos contaminados, como juguetes, mesas, vasos, cubiertos o superficies de uso común.

Los niños suelen ser más contagiosos durante la primera semana de enfermedad, aunque el virus puede permanecer en el organismo por más tiempo. Por ello, los especialistas recomiendan reforzar la higiene incluso después de que los síntomas comiencen a desaparecer.

Niños en colegios y guarderías son los más expuestos

Los brotes suelen presentarse con mayor frecuencia en colegios, guarderías y hogares donde hay varios niños pequeños, debido al contacto constante, el intercambio de objetos y la dificultad para mantener hábitos de higiene adecuados en edades tempranas.

En el caso del Perú, la enfermedad suele registrarse con mayor frecuencia desde el inicio del año escolar hasta los meses previos al invierno, por lo que las instituciones educativas deben prestar atención a la aparición de fiebre, llagas en la boca o sarpullidos en los estudiantes.

¿Cuándo acudir al médico?

Los padres deben buscar atención médica si el niño presenta fiebre persistente, rechazo a líquidos, signos de deshidratación, somnolencia excesiva, dificultad para respirar, convulsiones o si los síntomas no mejoran después de varios días.

También se recomienda mayor cuidado en bebés menores de seis meses o menores con defensas bajas, ya que pueden tener mayor riesgo de complicaciones.

Prevención en casa y colegios

La principal medida de prevención es el lavado frecuente de manos con agua y jabón, especialmente después de ir al baño, cambiar pañales, limpiar secreciones o antes de preparar alimentos. También se recomienda desinfectar juguetes, mesas, manijas, útiles escolares y objetos compartidos.

Los niños con fiebre, llagas en la boca o ampollas activas no deben asistir al colegio hasta ser evaluados y encontrarse en mejores condiciones. Además, se debe evitar compartir vasos, cubiertos, alimentos o toallas con personas enfermas.

Tratamiento y cuidados

No existe un tratamiento específico contra el virus Coxsackie. El manejo se enfoca en aliviar los síntomas, mantener una buena hidratación y evitar la automedicación, especialmente con antibióticos, ya que se trata de una infección viral.

Los menores deben recibir líquidos con frecuencia, alimentos blandos y atención médica si el dolor en la boca impide comer o beber con normalidad.

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