Los últimos estudios de opinión coinciden en que Keiko Fujimori mantiene una ligera ventaja sobre Roberto Sánchez; sin embargo, el verdadero protagonista de esta campaña es el amplio bloque de ciudadanos indecisos, votos blancos, viciados y ausentistas, que supera incluso la diferencia existente entre ambos candidatos.
Según Ipsos, Fujimori alcanza 40,4 % frente a 38,3 % de Sánchez en votos emitidos, mientras que Datum registra 39,7 % para la candidata de Fuerza Popular y 35,4 % para el postulante de Juntos por el Perú. Por su parte, CPI presenta el escenario más ajustado con 32,5 % para Fujimori y 29,1 % para Sánchez.
El voto indeciso alcanza niveles históricos
Uno de los datos más llamativos es el crecimiento de la indecisión electoral. Mientras en las segundas vueltas de 2006 y 2011 este grupo apenas bordeaba el 8 %, actualmente supera el 25 % y en algunos estudios alcanza hasta el 34 % del electorado.
Especialistas advierten que miles de ciudadanos podrían decidir su voto incluso el mismo día de las elecciones, por lo que el debate presidencial y los últimos días de campaña serán determinantes para ambos candidatos.
Un país dividido entre Lima y las regiones
Las encuestas también reflejan una marcada división territorial. Keiko Fujimori concentra mayor respaldo en Lima y en varias ciudades de la costa norte, mientras que Roberto Sánchez mantiene ventaja en el sur del país y en zonas rurales.
Analistas explican que Lima sigue siendo clave debido a la cantidad de votantes que concentra. Por ello, aunque Sánchez lidera en más regiones, Fujimori mantiene competitividad gracias a su fortaleza en los sectores urbanos más poblados.
El voto joven cambia de tendencia
Otro aspecto que llama la atención es el comportamiento de los votantes jóvenes. A diferencia de elecciones anteriores, los estudios muestran que el electorado entre 18 y 24 años ya no presenta un fuerte rechazo al fujimorismo, como ocurrió en procesos pasados.
Las encuestadoras también detectan que los niveles más altos de indecisión se encuentran entre los ciudadanos de 40 a 70 años, grupo que aparece como uno de los sectores más difíciles de conquistar en esta recta final de la campaña.
Con una diferencia ajustada entre ambos postulantes y un bloque de indecisos que alcanza cifras históricas, la elección presidencial del próximo 7 de junio permanece abierta y con un resultado todavía incierto.

