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Editorial | Se acabó la campaña, empiezan las cuentas pendientes

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Editorial | Se acabó la campaña, empiezan las cuentas pendientes

Con el nuevo mapa político prácticamente definido, Áncash debe pasar de la expectativa a la exigencia. Chinecas, la representación parlamentaria y las promesas de campaña ya no pueden seguir esperando.

A falta de algunos procedimientos formales para la proclamación definitiva, la contienda electoral ha dejado un escenario político prácticamente definido. Todo indica que Keiko Sofía Fujimori asumirá la Presidencia de la República a partir del próximo 28 de julio. Con ello, el país entra en una nueva etapa donde las promesas de campaña dejan de ser discurso y empiezan a convertirse en obligaciones.

Para Áncash, este cambio de ciclo debe traducirse en una agenda de exigencias concretas. La primera de ellas es, sin duda, el Proyecto Especial Chinecas. Durante décadas, esta iniciativa ha transitado entre anuncios, paralizaciones y controversias políticas. Hoy, con los estudios encaminados y la ejecución proyectada desde el Gobierno Central, la región espera que el proyecto deje de ser una promesa recurrente y se convierta finalmente en una realidad.

Sobre Chinecas pesa además una sombra política que el nuevo gobierno tendrá la oportunidad de despejar. En años anteriores, desde la propia representación ancashina surgieron cuestionamientos respecto al respaldo que determinados sectores del fujimorismo brindaban al proyecto. Hoy ya no hay espacio para interpretaciones. La mejor respuesta será la ejecución efectiva de una obra que representa desarrollo, empleo y competitividad para toda la región.

Pero la responsabilidad no recae únicamente en la futura presidenta. El retorno a la bicameralidad coloca a Áncash frente a una oportunidad inédita de fortalecer su voz política en el ámbito nacional.

En el Senado, Nilza Chacón tendrá la responsabilidad de representar a la región en la cámara llamada a convertirse en espacio de reflexión y construcción de consensos. Su desempeño no será medido por discursos, sino por la capacidad de influir en decisiones que beneficien a Áncash.

n la Cámara de Diputados, la representación será plural y políticamente diversa. Luzmila “Maka” Gamarra y Carlos Domínguez ingresan por Fuerza Popular; Daniel Varas lo hace desde la izquierda; mientras que José Marcelo y Edgar Alvarón representan las sorpresas de la jornada, al llegar sin una campaña visible de gran despliegue y favorecidos por el arrastre nacional de sus organizaciones. Precisamente por eso, esta bancada regional tendrá el desafío de demostrar que puede anteponer los intereses de Áncash a las disputas partidarias.

Más allá de los nombres, el mensaje es claro: la región no necesita congresistas decorativos ni representantes que aparezcan únicamente en tiempos electorales. Necesita legisladores capaces de gestionar, fiscalizar y articular soluciones para problemas que siguen esperando respuesta.

Chinecas, la crisis hídrica, la conectividad vial, la infraestructura hospitalaria, la seguridad ciudadana y la promoción de inversiones continúan formando parte de una agenda regional que no admite más postergaciones.

Por eso, este nuevo ciclo político debe comenzar con una premisa sencilla: el voto ya cumplió su función. Ahora corresponde gobernar y representar.

A Keiko Fujimori, a Nilza Chacón y a los cinco diputados electos les toca demostrar que no llegaron al poder únicamente por el arrastre de una campaña o por la coyuntura electoral del momento. Les toca demostrar que están a la altura de las expectativas de una región que ha esperado demasiado tiempo.

La campaña terminó.

Las explicaciones también.

Ahora empiezan las cuentas pendientes.

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