La Festividad en honor al Señor de la Soledad, patrono espiritual de Huaraz, fue declarada oficialmente Patrimonio Cultural de la Nación, consolidándose como una de las manifestaciones religiosas y culturales más importantes de Áncash y del país. La entrega de la Resolución Viceministerial N.° 000162-2026-VMPCIC/MC se realizó este 2 de julio en una ceremonia pública desarrollada en los exteriores del Santuario Señor de la Soledad.
El documento fue entregado por el director de la Dirección Desconcentrada de Cultura (DDC) de Áncash, Ruy Escobar, quien destacó el valor patrimonial de una festividad que, por generaciones, ha fortalecido la identidad, la fe y las tradiciones del pueblo huaracino.

La resolución fue recibida por el alcalde provincial de Huaraz, David Rosales Tinoco; el obispo de la Diócesis de Huaraz, monseñor José Antonio Alarcón; el director de la Dirección Regional de Comercio Exterior y Turismo (Dircetur) Áncash; y el presidente de la Asociación de Danzantes de Áncash, Víctor Hugo Villanueva Najarro, en representación de las instituciones vinculadas a la preservación de esta expresión cultural.
Durante la ceremonia participaron autoridades, integrantes de hermandades, danzantes de shacshas, fieles y ciudadanos, quienes celebraron el reconocimiento otorgado por el Ministerio de Cultura a una festividad que cada año congrega a miles de devotos y visitantes en torno a las actividades litúrgicas, procesiones y expresiones de religiosidad popular dedicadas al Señor de la Soledad, patrono jurado de Huaraz.
En su intervención, el obispo de la Diócesis de Huaraz resaltó que esta declaratoria constituye un homenaje a la profunda fe del pueblo ancashino y al esfuerzo de generaciones que han mantenido viva esta tradición religiosa, convirtiéndola en un símbolo de identidad regional.
Por su parte, la Parroquia Santuario Señor de la Soledad expresó su agradecimiento a las autoridades, instituciones, la Diócesis y a todos los fieles que contribuyeron a alcanzar este reconocimiento, destacando que la declaratoria representa un compromiso para continuar preservando y transmitiendo este legado a las futuras generaciones.
Con esta distinción, el Estado reconoce el valor histórico, religioso y cultural de una celebración que forma parte del patrimonio cultural inmaterial del país y que, además de fortalecer la identidad de la población, contribuirá a impulsar la conservación de las tradiciones y el turismo religioso en la región Áncash.

