El Centro de Operaciones de Emergencia Regional (COER) Áncash informó que, hasta el 21 de julio de 2026, la región ha registrado 61 emergencias ocasionadas por vientos fuertes, eventos que han generado daños en viviendas, cultivos e infraestructura en diversas localidades.
El coordinador del COER Áncash, Julio Miranda, señaló que estos fenómenos se han presentado en distintas provincias del departamento y que, en la mayoría de los casos, las afectaciones corresponden al desprendimiento de techos de material liviano debido a las intensas ráfagas de viento.
«Hasta el momento, el monitoreo que tenemos durante todo el año registra 61 emergencias por vientos fuertes», indicó el funcionario, quien precisó que las corrientes de aire provienen principalmente del sur y del este.
Miranda explicó que este tipo de emergencias ocurre con mayor frecuencia en las zonas altoandinas, donde muchas viviendas cuentan con techos que no están adecuadamente asegurados, lo que facilita que sean desprendidos por la fuerza del viento. Asimismo, mencionó que también se han reportado casos de caída de árboles sobre viviendas y, de manera aislada, postes derribados.
El funcionario recordó que el evento más reciente ocurrió el 18 de julio en el distrito de Comandante Noel, provincia de Casma, donde los fuertes vientos ocasionaron daños leves en una institución educativa.
Respecto al panorama regional, indicó que durante julio no se ha registrado una emergencia predominante. A diferencia de otros años, explicó, la cantidad de incendios forestales ha sido menor a la esperada para esta época, mientras que actualmente se reportan diversos tipos de emergencias, entre ellas vientos fuertes, incendios urbanos, incendios forestales y accidentes.
Ante este escenario, el COER Áncash mantiene el monitoreo permanente de las emergencias y exhortó a la población a reforzar los techos de sus viviendas, asegurar estructuras livianas, evitar transitar por zonas de riesgo durante los episodios de fuertes vientos y mantenerse informada a través de los canales oficiales.
Asimismo, recomendó a los gobiernos locales evaluar el estado de árboles antiguos ubicados cerca de viviendas, instituciones educativas y espacios públicos, con el fin de realizar labores de poda o tala preventiva cuando representen un riesgo para la población.

