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Áncash: “Los sismos no matan, las viviendas sí”, advierte coordinador del COER

Tras el sismo registrado recientemente, el coordinador del Centro de Operaciones de Emergencia Regional (COER) Áncash), Julio Miranda, puso el foco en las condiciones de las edificaciones y la preparación de las familias frente a eventuales movimientos sísmicos.

Durante sus declaraciones, el funcionario sostuvo que el impacto de un terremoto no depende únicamente de la magnitud del movimiento, sino también de la capacidad de las construcciones para soportarlo. En ese sentido, resumió su posición en una frase: “Los sismos no matan, lo que mata son las viviendas, los edificios”.

Miranda explicó que una vivienda o infraestructura tiene un ciclo de vida y requiere mantenimiento. Por ello, recomendó que los propietarios identifiquen posibles condiciones inseguras y puntos críticos que podrían representar un riesgo ante un movimiento sísmico.

Mantenimiento y preparación familiar

El coordinador del COER señaló que el mantenimiento de las edificaciones debería realizarse con el asesoramiento técnico de profesionales o instituciones especializadas, especialmente cuando se trate de viviendas, establecimientos comerciales u otros espacios donde se concentre población.

Además de las condiciones estructurales, consideró necesario que las familias tengan previsto cómo actuar ante una emergencia. Entre las medidas mencionadas se encuentran la preparación de una mochila de emergencia, la elaboración de un plan familiar y la identificación de las personas que podrían requerir atención especial, como niños, adultos mayores, personas con discapacidad, gestantes o personas con alguna enfermedad.

La idea, explicó, es que la preparación se realice antes de que ocurra una emergencia y no recién después de que un sismo haya provocado daños.

La preparación también depende de las familias

Miranda señaló que determinar si una población está realmente preparada para un sismo solo puede comprobarse cuando ocurre un evento de magnitud considerable y se evalúan posteriormente los daños y la capacidad de respuesta.

Como referencia, mencionó diferencias observadas en los efectos de terremotos registrados en otros países, donde movimientos sísmicos de características similares han generado consecuencias distintas debido, entre otros factores, a las condiciones de las edificaciones y el nivel de preparación.

En ese contexto, insistió en que la población debe prestar atención a las condiciones de sus viviendas y establecimientos, además de seguir las recomendaciones de las autoridades cuando se registre un movimiento sísmico.

El coordinador también recordó que los sismos forman parte de los procesos naturales del planeta y que el principal riesgo para la población está relacionado con la vulnerabilidad de las construcciones y la falta de preparación frente a estos eventos.

Por ello, más allá del número de movimientos sísmicos registrados durante el año, el llamado apunta a que las familias revisen las condiciones de sus viviendas, identifiquen zonas de riesgo y cuenten con mecanismos básicos de respuesta ante una eventual emergencia.

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