El director de la Dirección Regional de Energía y Minas de Áncash, Ricardo Cayo Castillejo Melgarejo, afirmó que no existe actividad minera en las zonas altas de la Cordillera Blanca y explicó que la presencia de minerales en algunas lagunas y quebradas responde principalmente a procesos naturales asociados al retroceso de los glaciares.
El funcionario se refirió específicamente a la quebrada Llaca y a otras lagunas de la Cordillera Blanca, ante las versiones que relacionan la presencia de metales en el agua con una eventual actividad minera en las partes altas.
Descarta presencia de actividad minera
Cayo señaló que se realizó un seguimiento desde Palmira hasta la laguna Llaca, sin encontrar actividad minera formal ni legal en la zona.
“En ninguna de las lagunas que están en la Cordillera Blanca hay presencia minera”, sostuvo.
Según explicó, el retroceso de los glaciares deja expuestas determinadas formaciones rocosas que contienen minerales. En el caso de Llaca, indicó que el color blanquecino del agua estaría relacionado con feldespatos, plagioclasas y micas presentes en las rocas de la zona.
Estos minerales contienen aluminio dentro de su composición química, por lo que su presencia en el agua puede generar cambios en sus características y darle una apariencia que podría confundirse con contaminación derivada de actividades mineras.
Retroceso glaciar expone minerales
El director regional también diferenció el caso de Llaca de la quebrada Shallap, donde señaló que el retroceso glaciar ha dejado expuestas rocas con minerales sulfurados.
De acuerdo con Cayo, en esta zona se ha identificado la presencia de arsenopirita, pirita y pirrotita, minerales que pueden oxidarse naturalmente y generar alteraciones en la calidad del agua.
El funcionario indicó que la laguna Shallap presenta un pH aproximado de 2, considerado altamente ácido, situación que requiere atención y monitoreo.
Plantean tratamiento de las aguas
Cayo sostuvo que la presencia natural de metales en determinadas fuentes de agua plantea la necesidad de implementar sistemas de tratamiento antes de que estas sean destinadas al consumo de la población.
Señaló que este tipo de medidas no debería limitarse únicamente a Huaraz, debido a que el retroceso de los glaciares también afecta otras zonas de Áncash, como Recuay y Carhuaz.
Asimismo, indicó que las autoridades correspondientes deben evaluar alternativas para garantizar la calidad del agua destinada a la población.
Detectan derrame en relavera de Nepeña
Por otro lado, el director regional informó que un equipo técnico de las áreas ambiental y minera realizó una inspección en Nepeña para verificar el estado de la relavera de una planta concentradora vinculada a la empresa ORMINCO.
Según explicó, durante la inspección se constató un derrame de material procedente del dique de la relavera, con un desplazamiento aproximado de 50 metros.
Ante esta situación, señaló que se realizó el levantamiento de información y una evaluación de las instalaciones, tras lo cual se dispuso la paralización de las actividades hasta que la empresa demuestre la estabilidad física de la relavera.
El funcionario indicó que el objetivo de la medida es prevenir nuevos incidentes y verificar las condiciones de seguridad de la infraestructura.

