Fueron invitados todos los candidatos a las alcaldías de Huaraz e Independencia. Solo siete llegaron a un primer encuentro convocado por los comerciantes de Las Flores. Entre pullazos, cuestionamientos y pocas respuestas concretas, quedó una pregunta para el elector: ¿quiénes están realmente preparados para gobernar?
Los socios del mercadillo Las Flores, ubicado en el barrio de Nicrupampa, buscaban algo concreto: escuchar qué proponen los candidatos para resolver un problema que arrastran desde hace más de 30 años. La invitación fue extendida a los postulantes a las alcaldías de Huaraz e Independencia, pero la convocatoria no tuvo una respuesta unánime.
De los 25 candidatos invitados entre Huaraz e Independencia, solo siete participaron. Por Huaraz estuvieron Alex Cordero, Zugner Regalado y “Lalo” Cruz Villachica. Por Independencia participaron Yimi Anaya, Wagner Herrera, Jaime Palma y Alivio Tolentino.
Dos candidatos que no acudieron presentaron excusas a través de comunicados: uno señaló que no había sido formalmente invitado y otro indicó que tenía actividades previamente programadas. El resto no estuvo en el escenario. Y en una campaña donde los encuentro y debate de ideas permiten contrastar propuestas, la ausencia también termina siendo un dato que el elector puede evaluar.
Pero hubo otro detalle que marcó el encuentro. Los comerciantes querían respuestas y, por momentos, recibieron más pullazos políticos que soluciones concretas. Las preguntas buscaban conocer qué harían los candidatos para convertir el mercadillo en un espacio moderno, capaz de dinamizar la economía de la zona y, eventualmente, formar parte de una estrategia frente al crecimiento del comercio informal.
Entre los datos expuestos durante el encuentro apareció también un antecedente: durante una gestión municipal de Independencia se habría buscado una inversión de aproximadamente S/16 millones para convertir Las Flores en un moderno mercado. La propuesta requería una transferencia del terreno, actualmente registrado a nombre de la Municipalidad de Huaraz, hacia la Municipalidad de Independencia. Según lo expuesto durante el debate, esa transferencia no fue aprobada y el presupuesto terminó siendo destinado a Yungay. Un antecedente que abre otra pregunta: ¿cuántos de los actuales candidatos conocen los proyectos que alguna vez estuvieron sobre la mesa y qué plantean para recuperar esas oportunidades?
El problema, sin embargo, no parece reducirse únicamente a quién debe tener el terreno. También están en juego las competencias de cada municipalidad, la planificación urbana, las posibilidades de financiamiento y la eventual construcción de una infraestructura que no solo beneficie a los comerciantes, sino que contribuya a ordenar una zona donde el comercio informal también se ha convertido en un problema creciente.
El encuentro de candidatos, además, dejó una pregunta que trasciende a Las Flores: ¿los candidatos están llegando a la campaña con proyectos estudiados o están construyendo sus respuestas en el camino?
Para los comerciantes, una nueva infraestructura podría significar mejores condiciones de trabajo y mayor movimiento económico. Para las municipalidades, podría representar una oportunidad para pensar el comercio más allá de la improvisación y abordar también el problema de los ambulantes. Y para el elector, el debate terminó funcionando como una prueba distinta: no de quién habla más fuerte, sino de quién conoce el problema, quién tiene una propuesta y quién puede explicar cómo piensa hacerla realidad.
Los debates no resolverán por sí solos los problemas de Huaraz e Independencia, pero sí permiten al ciudadano mirar algo que una campaña publicitaria difícilmente muestra: la capacidad de escuchar, argumentar y responder frente a problemas concretos. Esta vez, los comerciantes pusieron el problema sobre la mesa. Ahora será el elector quien evalúe quién estuvo, qué respondió y, sobre todo, quién demostró estar preparado para gobernar.

