Huaraz: Advierten contaminación de cuencas que abastecen al río Santa y plantean moderna planta de tratamiento
Julio César Coral Jamanca señaló que el retroceso de los glaciares estaría incrementando la presencia de minerales y la turbidez del agua en las cuencas de Áncash.
La calidad del agua que abastece al río Santa enfrenta nuevos desafíos debido al retroceso de los glaciares de la Cordillera Blanca. Julio César Coral Jamanca, exfuncionario de la EPS Chavín, advirtió que dos de las tres cuencas que abastecen de agua a Huaraz presentan problemas relacionados con la presencia de minerales, situación que podría dificultar su tratamiento en las plantas convencionales.
Durante una entrevista, Coral explicó que las cuencas del río Auqui y Llaca presentan indicios de contaminación por minerales, mientras que también observa cambios en las características del agua del río Paria, vinculados al arrastre de material morrénico procedente de las zonas glaciares.
Dos cuencas presentan problemas en la calidad del agua
El exfuncionario detalló que Huaraz cuenta con tres principales sistemas de aporte hídrico: la quebrada Llaca, que alimenta el río Casca; la zona de Cojup y Palcacocha, que aporta al río Paria; y la quebrada Quilcayhuanca, que alimenta al río Auqui.
Sobre este último, advirtió que presenta concentraciones de aluminio y manganeso, además de un pH de 2.5. «Esta agua del río Auqui ya está contaminada. Para tratar esa agua, las plantas convencionales no la van a poder tratar«, manifestó.
También señaló que la situación de Llaca requiere atención, pues, según indicó, desde julio se registra presencia de aluminio en sus aguas. A ello se suma el material morrénico que estaría llegando al río Paria, producto del desprendimiento y arrastre de sedimentos de origen glaciar.
Plantas convencionales tendrían limitaciones
Coral Jamanca explicó que uno de los principales problemas es el incremento de la turbidez del agua, que durante periodos de alto caudal podría alcanzar las 5.000 unidades. Esta condición representa una dificultad para las plantas convencionales de tratamiento.
Como ejemplo, indicó que las plantas de tipo CEPIS pueden tratar niveles de entre 100 y 200 unidades de turbidez, mientras que las de tipo Degremont tienen una capacidad mayor. Sin embargo, advirtió que incluso estas últimas tendrían limitaciones frente a los cambios en las características del agua.
«El agua está cambiando, acá sobre todo en la Cordillera Blanca, ya tiene que comenzar a trabajarse con plantas como prevención, con plantas no convencionales«, sostuvo.
Propone proyectar nuevas plantas de tratamiento
Frente a este escenario, el exfuncionario planteó evaluar la implementación de tecnologías de tratamiento no convencionales, como la ósmosis inversa y la ultrafiltración, que permitirían reducir la presencia de metales y otros elementos presentes en el recurso hídrico.
Asimismo, consideró necesario adoptar medidas preventivas, entre ellas el almacenamiento de agua de fuentes que todavía mantengan condiciones adecuadas, como Palcacocha, mientras se desarrollan soluciones de mayor alcance.
Además, advirtió que el problema no se limita al abastecimiento de Huaraz, debido a que las aguas que alimentan al río Santa también forman parte del sistema hídrico que abastece a otras ciudades, entre ellas Chimbote y Trujillo. Por ello, insistió en la necesidad de planificar nuevas infraestructuras de tratamiento frente a los cambios que experimentan las fuentes de agua de la Cordillera Blanca.