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Una histórica huelga magisterial

Foto: Andina

Editorial

Una histórica huelga magisterial

Los maestros de base lograron arrancar reivindicaciones lo que las gestiones anteriores y actual del SUTEP nacional no pudieron.

Aunque el gobierno, los medios de comunicación nacionales (aceitados por la Derrama Magisterial) se desgañiten en señalar que fue una huelga de radicales, la reciente paralización magisterial finalmente resultó auspiciosa para la reivindicación de los maestros.

Mientras la dirigencia nacional del SUTEP y la ministra cuidaban sus propios intereses –como lo anotamos en un anterior comentario- las bases magisteriales del sur dieron la clarinada de que no podían seguir postergados y poco a poco fueron sumándose todas las regiones, y Patria Roja comienza a perder piso en el control sindical.

Un 90% de la plataforma demandada ha sido escuchada y se ha emitido normas para comenzar a concretar los aumentos como el pago de las vacaciones y precisiones incluso para las jubilaciones adelantadas, como el pago de las bonificaciones que no se pagan desde hace décadas.  Ello es meritorio.

Todavía está en discusión la modalidad de la evaluación.  El Ministerio de Educación se enterca en defender rúbricas que han sido copiadas de países extranjeros, directivas que fueron trabajadas por los burócratas que no conocen la realidad del Perú Profundo, como muy bien lo señaló en su momento Juan Cadillo León, nominado entre los cincuenta mejores maestros del mundo.

Los maestros de base han demostrado que las mentiras tienen patas cortas, cuando les endilgaron que eran terroristas y radicales, la verdad salió a luz y emergió un nuevo líder: Pedro Castillo, un modesto maestro cajamarquino que ha demostrado no solo una gran preparación, sino además integridad y solidaridad, pese a estar en una escala alta del nivel magisterial no arribó banderas y menos claudicó –como en cambio lo hicieron los dirigentes nacionales-, con Castillo también han emergido nuevos líderes en la región Ancash como Joel Sandoval, maestro de base de Carhuaz y Macario Menacho como los demás dirigentes provinciales que por fin le dieron tarjeta roja a la enquistada dirigencia nacional.

Además del liderazgo, se ha perdido también una preciosa vida, como la de un maestro sanluisino.  Pero estas cosas curten al magisterio para defender con tenacidad sus derechos, ya suficiente tiempo ha pasado en estar postergado.  Solo la unión los hará fuertes, como se ha demostrado y se seguirá demostrando.

Nuestro saludo y reconocimiento a los maestros, que no son precisamente terroristas como el tinglado mediático del gobierno y de la Derrama pretendieron vendernos.

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