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El Poder* y el Joder † | por Gustavo Vargas Camiloaga

Foto: Ruíz-Heale Times

Elecciones 2021

El Poder* y el Joder † | por Gustavo Vargas Camiloaga

Un ensayo que analiza a los partidos políticos y cómo nuevamente postulan al más de lo mismo.

Lo que marca la crisis del sistema democrático peruano no es únicamente la disputa entre el Poder Ejecutivo y judicial – o como diría el extraordinario escritor uruguayo, Mario Benedetti: el conflicto entre el “El joder ejecutivo”, “el joder legislativo” y “el joder judicial”-, no es sólo la vacancia del presidente Martín VIZCARRA, ni la Renuncia de Manuel MERINO “El Breve”, ni la sucesión en el poder de Francisco SAGASTI -, es sin lugar a duda, lo menos importante si se quiere hacer un análisis mucho más general de la situación actual.

Lo determinante de esta crisis se inició hace más de quinientos años, como manifestara el extraordinario poeta y crítico literario cuzqueño Washington Delgado, (1990) el Perú se “jodió” desde la llegada de los españoles, desde que el Perú forma parte de las colonias dependientes de España. Posteriormente, después de la Independencia Política – pero no económica- , nos todo vivir una etapa oscura durante el Oncenio de Leguía; que significó la entrega de los recursos naturales (mineros y petroleros) a Norte América y a las transnacionales, luego se dio la nefasta Guerra del Guano y el Salitre – Guerra del Pacífico-, que posibilitó el surgimiento de la llamada República Aristocrática y la “Patria Nueva”, el Crack del 29 y así podríamos continuar una larga lista hasta llegar al golpe de Estado de Velazco y Bermúdez,  el  escándalo  de  la  página  once, el gobierno Aprista,  el  surgimiento   delterrorismo, el gobierno de Toledo, el Fujimorato, la reelección de García, el gobierno de Ollanta, el gobierno efímero de PPK, el gobierno de Vizcarra y la sucesión de Merino y luego de Sagasti. Como diría el extraordinario intelectual, periodista, escritor, profesor y poeta peruano César Lévano (1990): “el Perú no se echó a perder en un momento, sino se echó a perder en muchas ocasiones”.

Sin embargo, en este artículo lo que pretendemos analizar los hechos más próximo que detonaron en una nueva crisis política, en la que se encuentra sumergido nuestra patria. Recordemos que, hace 30 años se empezó a “minar” y destruir la estructura de los Partidos Políticos; pese al descrédito casi nadie se preocupó por construir una nueva y seria organización política. Esta situación dio pie al surgimientos de Movimientos Políticos u “Organizaciones Criminales” como los sostiene el periodista Cesar Hildebrandt. Muchos de estos movimientos sin bases ideológicas, ni política y menos filosóficas, para muestra podemos citar al “Partido Morado”, “Alianza para el Progreso”, “El Sombrero”, “La Olla”, “El Sol”, “ PPK”, “K”, “El Maicito”, “ El Corazón”, entre otros.

Otro hito importante para que se produzca esta crisis es la sinergia indisoluble entre la POLÍTICA y la CORRUPCIÓN; basta con mencionar los emblemáticos casos que involucran a los ex presidentes, ex gobernadores regionales y ex alcaldes: Toledo, García, Fujimori, Ollanta, Villarán, PPK, Vizcarra. Alvarez y Ríos. Todos ellos enfrentan procesos judiciales, algunos fueron sentenciados, algunos son prófugos y uno optó por el suicidio. Sinergia entre PODER JUDICIAL y la CORRUPCION, para muestra están los casos emblemáticos de “Los Cuellos Blancos”, los caso que involucra a los ex magistrados: Iván Noguera, Julio Gutiérrez, César Hinostroza Pariachi y el modus operandi del ex Consejo Nacional de la Magistratura.

Otra arista no menos importante que genera esta crisis, es la poca sensatez del electorado (si los mimos que eligieron a: Urresti, Kenji, Chávez, Salgado, Acuña, Guibovich, Bruce, Jorge del Castillo y los que elegirán seguramente a la señora Terkes, Acuña, Barrenechea, Lescano o Forsyth). Pareciera entonces que el poder que otorgan los electores al elegir a sus representantes, sirve principalmente para “joder”, como diría el maestro Mario Benedetti.

Lo decisivo para el estallido de esta crisis, es también la falta de ciudadanía, la falta de formación ideológica para tomar y optar por postura política principista, la carencia de solidos principios éticos y moral de la gran mayoría de ciudadanos– si de esos principios y valores que tú y yo consideramos correctos, como saludar, ser puntuales, respetar las normas morales y jurídicas, ser honestos, ser solidarios, respetar a los padres, evitar la violencia familiar, defender la justicia, luchar por la igualdad de derechos, etc.

Como puntualiza el extraordinario profesor de filosofía Miguel Giusti (2018): “la ética es la experiencia de la mesura en la convivencia humana y la conciencia de los límites que no debieran sobre pasarse para poder hacerla posible y para que tenga sentido”. Por otra parte la antípoda de la ética es la desmesura, la falta de solidaridad, la falta de sensibilidad y responsabilidad social. En la actualidad padecemos de una gigantesca crisis moral; se ha llegado a relativizar la moral y sus principios, saltan a la vista de todos actitudes como: escupir en la calle, arrojar basura, la informalidad, miccionar en las calles, ganar la luz roja del semáforo, comprar un objeto robado, conseguir un trabajo por favores políticos y no por méritos académicos y personales, la impuntualidad, los compadrazgos, organizar y participar en una “pichanga” o asistir a una “fiestas Covid” en pleno estado de emergencia sanitaria.

También están presentes en nuestra sociedad, las desafortunadas expresiones que se utilizan en las entidades públicas y privadas para corromper el sistema: “hoy por ti mañana por mí”, “Usted sabe en algún momento podíamos darnos la mano”, “compadrito favor con favor se paga”, “ya tu sabes”, “las aceitadas”, “que robe pero que haga obras”, “todos de una u otra manera van a robar”. La forma y modo de hacer política en el Perú, con la entrega de “tapers”, con polos, con cierres de campañas faranduleros, con financiamientos oscuros, con pintas mal hechas que malogran el ornato de las ciudades, con candidatos tránsfugas que cambian de partido como cambiarse de ropa, con electores tránsfugas que se ofrecen al mejor postor, con cócteles y pitufeos para recaudar y lavar dinero sucio, con demagogia, etc. También son causas que posibilitan este tipo de crisis políticas.

Lo decisivo en esta crisis es la faltan líderes auténticos, que luchen y busquen la justicia social y una oportunidad de cambio. Cuanta nostalgia y falta nos hace la genialidad del pensamiento de José Carlos Mariátegui, Ciro alegría, César Vallejo, Haya de la Torre, Gonzáles Prada, Salazar Bondy , José Antonio encinas, Elvira García y García, Mercedes Cabello, Jorge Basadre, Pablo Macera, entre tantos otros peruanos que han trascendido.

Por las razones antes mencionadas, todos tenemos una responsabilidad pendiente para con la patria y que debe plasmarse en acciones concretas más que en discusiones retoricas o expresiones falaces llenas de simplismo, fragmentarismo y relativismo en el decir y el escribir. Nos toca la tarea difícil de ejercer una ciudadanía plena y activa, buscar el bien común, conciliar cuando sea necesario, cambiar la forma de hacer política, mejorar la forma de administrar justicias y contribuir a vivir en democracia en el Perú.

Finalmente debemos reconocer que, no todo es malo en nuestra patria, porque aún están vigentes muchos valores y principios extraordinarios de nuestra cultura: existen ciudadanos de bien, funcionarios públicos honestos – con honrosas excepciones pero existen-, familias extraordinarios, policías y maestros honestos, comerciantes honestos, que existen miles de jóvenes que quieren luchar y cambiar es status quo, que existe gestos de heroicidad como el de los jóvenes Inti Sotelo y Brian Pintado, a quienes también rendimos un homenaje póstumo. Sin embargo, se necesitan con urgencia un liderazgo que los encamine, se necesita refundar una organización política con bases ideológicas, políticas y filosóficas; se requiere una plataforma de lucha clara y objetiva,; se conforme un frente único, para que se concreticen sus sueños y aspiraciones de cambiar los destinos de nuestra patria y no se destruyan o desvanezcan las ilusiones de refundar la republica e iniciar el bicentenario.

Esperanza, unidad, compromiso y valentía para mejorar los destinos de la patria, parafraseando a Eduardo Galeano diremos que al fin y al cabo somos lo que hacemos para cambiar lo que somos y que el poder no debe servir para malograr o destruir – joder – a la patria sino para construir y hacerla grande.

Referencia Bibliográfica

Giusti, M. (2018). Introduccion a la Ética. Lima: Talon de Aquiles. https://www.youtube.com/watch?v=i_Cr6Ht3_8Q.

Lévano, L. R. (1990). EL PODER Y EL JODER. Lima: Editorial Milla Batres. Washington, D. T. (1990). ¿Cuando se jodio el Perú? Lima: Editorial Milla Batres.

Glosario:

* PODER: Acto o instrumento en que consta la facultad que alguien da a otra persona para que en lugar suyo y representándolo pueda ejecutar algo. (rae, 2020

† JODER: destrozar, arruinar o echar a perder algo.(rae,2020)

Autor

Gustavo Adolfo Vargas Camiloaga, profesor de Derecho y Filosofía.

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